T. M. Plauto :
Mostellaria

Versión de Jesús Ricardo Martín
Guía de lectura de José Luis Mieres Sánchez
ISBN: 978-84-8367-599-1
Medidas: 120 x 170 mm
Páginas: 91 páginas
Fecha de publicación: febrero de 2018


9,95 € -

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Mostellaria (195 a.C), comedia de fantasmas, está llena de intrigas y complicaciones, cuyos hilos son movidos una vez más por un esclavo astuto, Tranión. Cuando el viejo Teoprópides regresa a casa después de una larga ausencia, está a punto de caer en medio de una orgía que ha organizado su hijo Filólaques con su amada, amigos y heteras. Entonces Tranión inventa un fantasma, para disuadir al padre de entrar en su casa. Al principio Teoprópides cae en el engaño, pero después se descubre todo. El amigo de Filólaques, Calidámates, consigue calmar a su padre. Mostellaria es una de las obras más alegres de Plauto.



PLAUTO. Actor de atelanas, director de una compañía teatral y escritor de comedias palliatas , tuvo Tito Macio Plauto (259-184 a.C.) la fortuna de ser el primer escritor de la literatura latina de quien se han conservado obras completas, en total veintiuna, de las ciento treinta comedias que se le atribuyeron.
De vida azarosa en sus inicios, abandonó pronto su región de origen, la Umbría, crisol de las culturas etruscas y célticas, para emigrar a Roma, donde se enrola en el ejército, dedicándose, más tarde, a empresas comerciales que le llevaron a la ruina y a trabajar en un molino.
El primer periodo de su vida quedó comprendido y marcado por las dos grandes guerras que Roma disputó contra Cartago, momento que señala el inicio de la helenización del mundo romano, una gran revolución cultural, espiritual y artística a cuyo desarrollo el mismo Plauto colaboró con sus comedias, adaptadas de originales de la comedia nueva griega.
Plauto asistió al nacimiento de la literatura latina de la mano de sus coetáneos Livio Andrónico y Gneo Nevio. Su currículum atestigua una gran vocación teatral y un dominio sin igual del latín y del griego, a pesar de que no fueron sus lenguas maternas.
Sus comedias llevan unos rasgos, los plautinismos , que sólo él manejó con maestría inimitable: la vis comica , la creación de personajes tipo (joven enamorado, esclavo intrigante, cortesana, viejo libidinoso...), la musicalidad, una lengua rica en recursos retóricos y una trama centrada en el enredo amoroso, que se subordina a la intriga, al absurdo, a la farsa y a todo recurso cómico que provoque la risa.